miércoles, 2 de junio de 2010

biografias de antropologos

Manuel Gamio

Manuel Gamio fue alumno de
Franz Boas, de quien adoptó el enfoque culturalista característico de la antropología estadounidense de principios del siglo XX. En 1911 formó parte del grupo que fundó la Escuela Internacional de Arqueología y Etnología Americana, con sede en la ciudad de México. La escuela vio pasar entre otras personalidades, a Eduard Seler, Alfred M. Tozzer y al mismo Boas, que consideraba a Gamio como uno de sus mejores estudiantes. Gamio ocupó la dirección de esta escuela entre 1916 y 1920, cuando cerró por falta de recursos económicos.
Entre
1913 y 1916 ocupó el cargo de inspector general de Monumentos Arqueológicos de la Secretaría de Educación Pública. Realizó investigaciones de campo en varios puntos del valle de México. Fruto de esas investigaciones es el libro La población del valle de Teotihuacan, que vio la luz en el año de 1921. A la fecha, esta obra sigue siendo fuente importante de información etnográfica de esa zona en el norte del estado de México. Además, publicó el célebre libro Forjando Patria, un tratado donde plasma su propuesta de integración (asimilación cultural) de los indígenas mexicanos a la sociedad mestiza mexicana.
En Forjando Patria, Gamio rechazó la tesis evolucionista de los liberales, quienes pensaban que el proceso de mestizaje integraría social, económica y políticamente al indígena, al mismo tiempo que refutaba la asunción de que este último era la última causa del atraso nacional. Para debatir la tesis evolucionista se basó en las ideas de Boas y de otros antropológos de que las deformaciones y estancamientos sociales eran susceptibles de ser resueltos por la antropología¹. De acuerdo con Gamio, "Es axiomático que la antropología en su verdadero, amplio concepto, debe ser el conocimiento básico para el desempeño del buen gobierno, ya que por medio de ella se conoce a la población que es la materia prima con que se gobierna y para quien se gobierna. Por medio de la antropología se caracterizan la naturaleza abstracta y la física de los hombres y de los pueblos y se deducen los medios apropiados para facilitarles un desarrollo evolutivo normal"(15).
La obra de Gamio Forjando Patria fue muy rechazada en su tiempo, contradiciendo la corriente positivista dominante en la escena historiográfica mexicana, pero es considerable que tiempo después su obra fuese considerada precursora del nacionalismo mexicano moderno, así como precursora de la etnografía moderna en México. Manuel Gamio murió en
1960.

Franz Boas

Franz Boas (
Minden, Westfalia, 9 de julio de 1858Nueva York, 21 de diciembre de 1942) fue un antropólogo estadounidense de origen judío alemán.
Tras estudiar en varias universidades alemanas (
Heidelberg, Bonn) se doctoró en la de Kiel. Rechazó el evolucionismo y el difusionismo, ya que no creía que los mismos hechos en lugares y tiempos separados entre sí puedan provenir de leyes universales que dirigirían el espíritu humano. Fue representante de la escuela relativista y, a su vez, precursor del particularismo histórico.
Al comienzo fue estudiante de
física. En 1886, durante unas investigaciones, viajó al norte de Canadá para estudiar distintos manantiales de agua. Se extravió y fue rescatado por los indios inuit. A raíz de este hecho decidió quedarse en los Estados Unidos y se convirtió en antropólogo, pasando a impartir clases en la Universidad de Columbia, en la que creó y dirigió el departamento de Antropología.
En
1921 realizó trabajos relacionados con las consecuencias de las migraciones; estos consistían en comparar la primera y segunda generación de inmigrantes en las poblaciones de origen, que habían permanecido sedentarias. El objetivo de estos estudios era medir el impacto del nuevo entorno sobre los emigrantes.
Fue fundador de la American Anthropological Association y en 1931 fue presidente de la Asociación Angloamericana para el Desarrollo de la Ciencia. Cuando el
NSDAP alemán denunció la «ciencia judía» (ataque no sólo contra él, sino también contra Sigmund Freud y Albert Einstein), Boas les respondió por escrito junto a 8.000 intelectuales más que lo que importaba era el desarrollo del conocimiento científico, los caracteres étnicos y las elecciones religiosas eran completamente irrelevantes.


Marvin Harris

Marvin Harris (
Brooklyn, 18 de agosto de 1927 - Gainesville, 25 de octubre de 2001) fue un antropólogo estadounidense, creador del materialismo cultural y muy conocido por sus obras de divulgación de la antropología. Profesor del departamento de antropología de la Universidad de Columbia, en 1981 se trasladó a la Universidad de Florida.
Marvin Harris es creador de la estrategia de investigación conocida como
materialismo cultural. En su trabajo se basó en gran medida en las teorías de Thomas Malthus y Karl Marx, combinando las ideas de Malthus sobre la influencia del crecimiento de la población en la formación de instituciones sociales con las de Marx acerca del efecto de los medios de producción en el mismo sentido. Consideró estos factores demográficos y productivos, a los que denominó infraestructura, como elementos clave en la determinación de la estructura social y cultura de las sociedades. A lo largo de su vida, Harris tuvo partidarios acérrimos y críticos feroces. Su lectura, en cualquier caso, resulta obligada para entender la antropología de finales del siglo XX.
Harris hizo frecuente el uso dentro de las
ciencias humanas de los términos emic y etic, tomados de fonología y fonética, respectivamente. En lingüística, una muestra de discurso hablado es lo que mejor puede analizarse desde ambas perspectivas, distintas pero complementarias. Así, en la frase "Le dio una palmada sonora en el muslo", las eses de sonora y muslo son, desde el punto de vista fonémico (fonológico), realizaciones de un único fonema /s/; sin embargo, desde el punto de vista fonético, se trata de dos sonidos distintos (s sorda la de sonora, s sonora la de muslo). Es decir: los hablantes del castellano sólo distinguen un fonema /s/ (perspectiva fonémica o emic), pero en realidad, sin ser necesariamente conscientes de ello, lo pronuncian unas veces como s sorda y otras como s sonora (perspectiva fonética).
Extrapolando esta distinción lingüística a la antropología,[ ]Harris considera
emic a las explicaciones que una comunidad considera válidas sobre sus actos y etic a las explicaciones científicas que un observador externo da a esos mismos actos. Así, cuando una madre de una comunidad muy pobre explica que a los niños que nacen enfermos "se los lleva Dios pronto al cielo porque son angelitos" (perspectiva emic), el antropólogo ve una realidad muy distinta: a esos niños se les alimenta y protege poco para provocar que mueran pronto, porque suponen una carga imposible de asumir (perspectiva etic).
En otros términos, etic alude a todo lo que es
infraestructural, es decir, a aquellos elementos de una sociedad que no se perciben a simple vista, pero condicionan decisivamente la vida de ésta, aunque los afectados no sean conscientes de ello. Un ejemplo es la explicación que da de las cíclicas 'guerras' rituales entre la etnia de los maring, en Papuasia. Harris las explica recurriendo a la causalidad infraestructural o etic: las guerras rituales se producen durante intervalos cíclicos en los cuales, por razones ecológicas, escasean los alimentos. Si la disminución de los alimentos es la causalidad etic o infraestructural, las justificaciones que los propios maring dan para entrar en guerra son lo fenoménico, lo que el observador puede ver, es decir lo emic.
Es así que Harris desvela la realidad sociocultural de toda población humana, en tres niveles:
Infraestructural
Estructural
Superestructural
El nivel infraestructural ya ha sido en gran medida explicado líneas arriba, en cuanto al nivel estructural es áquel constituido por el corpus de instituciones y elementos concretos perceptibles (por ejemplo lo perceptible de los rituales, las guerras, las escuelas etc). El nivel superestructural por su parte es aquél ideológico que "explica" -o racionaliza- como "naturales" los hechos de la realidad social y cultural. En opinión de Harris, los tres niveles considerados se retroalimentan.


Clifford Geertz
Clifford James Geertz (
San Francisco, 23 de agosto de 1926 - 30 de octubre de 2006) fue un antropólogo estadounidense que fue profesor del Institute for Advanced Study, de la Universidad de Princeton

Después de servir en la
Marina de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial (1943-45), Geertz estudió en el Antioch College, donde obtuvo el grado de bachiller en 1950; más tarde se doctoró en Harvard como doctor en Filosofía en 1956. Pasó por varias escuelas antes de formar parte del equipo de antropólogos de la Universidad de Chicago (1960-70); posteriormente se convirtió en profesor de ciencias sociales del Institute for Advanced Study en Princeton de 1970-2000, donde fue emérito hasta su muerte, el 30 de octubre de 2006. Recibió un doctorado honorífico del Bates College en 1980.
Pensamiento y obra
En la Universidad de Chicago, Geertz se convirtió en el "campeón de la
antropología simbólica", que pone particular atención al papel del imaginario (o 'símbolos') en la sociedad. Los símbolos son el marco de la actuación social. La cultura, según la define Geertz en su famoso libro La interpretación de las culturas (1973), es un "sistema de concepciones expresadas en formas simbólicas por medio de las cuales la gente se comunica, perpetúa y desarrolla su conocimiento sobre las actitudes hacia la vida." La función de la cultura es dotar de sentido al mundo y hacerlo comprensible. El papel de los antropólogos, por tanto, es intentar (pues la comprensión total de los hechos sociales no es posible) interpretar los símbolos clave de cada cultura (a esto se llama descripción densa).
Geertz sostenía que para estudiar la cultura desde un punto de vista antropológico, es imposible aplicar una ley o una teoría determinada, la única manera de estudiar las conductas humanas dentro del contexto cultural al cual pertenecen, es a través de la experiencia y de la observación del investigador, de esta manera las manifestaciones de cada cultura, según Geertz, deben ser estudiadas de la misma manera que
la
arqueología estudia el suelo, “capa por capa”, desde la más externa, es decir desde aquella en donde los símbolos culturales se manifiestan de manera más clara, hasta la capa más profunda, donde se encuentra la matriz de estos símbolos a los cuales hay que identificarles el significado, dejando de lado los aspectos ontológicos del mismo. T
Geertz condujo numerosas investigaciones
etnográficas en el Sudeste asiático y África del Norte. Además ha realizado importantes aportaciones a la teoría social y cultural, y continúa como una voz importante en el giro del interés antropológico hacia los marcos simbólicos en los que los pueblos viven sus propias vidas. Ha trabajado sobre religión, especialmente sobre el Islam, sobre los bazares comerciales tradicionales, ha indagado en el desarrollo económico y en la estructura política; así como en la vida aldeana y familiar. Hasta su muerte estuvo trabajando de manera general en la cuestión de la diversidad étnica y sus implicaciones en el mundo moderno.

Karl Polanyi
Karl Polanyi (
25 de octubre de 1886, Viena (Austria) – 23 de abril de 1964, Pickering -Ontario- (Canadá), científico social que trabajó en el ámbito de la antropología económica y la crítica de la economía ortodoxa.
Primeros años
Karl Polanyi nació en 1886 en
Viena, en ese momento capital del Imperio austrohúngaro. Su padre era un ingeniero y empresario húngaro, Michael Pollacsek. Su madre, Cecile Wohl, de origen ruso, era una figura conocida del mundo intelectual húngaro. Su hermano, Michael Polanyi, llegaría a ser un químico de renombre que también realizó aportaciones a la filosofía de la ciencia.
Karl Polanyi cursó estudios de Filosofía y Derecho en la Universidad de Budapest, donde fundó con su hermano Michael y Oscar Jaszi el Círculo Galilei (Galilei Kör), un grupo estudiantil liberal que promovía la independencia de
Hungría y editaba la revista Szabadgondolat.
Karl Polanyi participó en la
Primera Guerra Mundial como oficial de caballería. Tras la contienda apoyó al gobierno socialdemócrata de Mihály Károlyi que en 1918 lideró la independencia húngara. En 1919 se proclamó la República Soviética de Hungría, presidida por Béla Kun, y Polanyi tuvo que huir a Viena donde, en 1923, se casó con Ilona Duczynska. Entre 1924 y 1933 trabajó como articulista en Der Oesterreichische Volkswirt, una revista de actualidad económica. Fue en estos años cuando inició su crítica de la escuela económica austriaca liberal y comenzó a interesarse por el fabianismo y, en general, el socialismo cristiano.
Durante estos años organizó en su casa un seminario privado en torno al modelo de economía socialista democrática. Karl Polanyi defendía una economía colectivizada pero no centralizada, organizada a través de instituciones municipales. El objetivo de su propuesta era evitar que las decisiones económicas se tomaran desde una base puramente técnica. De estas reuniones surgió su polémica con
Ludwig von Mises, que en 1920 había negado la posibilidad del cálculo económico racional en un sistema socialista.
Inglaterra
El ascenso del
fascismo en Austria hizo que Polanyi emigrara a Londres en 1933, pero continuó escribiendo para Der Oesterreichische Volkswirt hasta 1938. Durante estos años se integró en los círculos de socialistas cristianos ingleses y participó en el volumen Christianity and the Social Revolution (1935) con un artículo titulado “The Essence of Fascism”.
Desde 1937 trabajó también como profesor en la
Workers Educational Association, un programa de educación para adultos de las universidades de Oxford y Londres. Sus clases sobre historia económica de Inglaterra le proporcionaron parte de los materiales que luego empleó en su ensayo más conocido: La gran transformación. Polanyi escribió esta obra entre 1940 y 1943 en Estados Unidos gracias a una beca Rockefeller. La gran transformación se publicó en 1944 y fue bien acogida por la comunidad científica. Para entonces Polanyi ya había regresado a Londres, donde volvió a trabajar impartiendo clases para adultos y pronunciando conferencias sobre historia económica y social.
Norteamérica
En 1947 Polanyi fue nombrado Profesor Visitante de Economía en la
Universidad de Columbia. Sin embargo, el gobierno estadounidense negó el visado de entrada a su mujer a causa de su antigua militancia comunista en Austria. Finalmente el matrimonio se instaló en Canadá, cerca de Toronto, desde donde Polanyi se desplazaba habitualmente a Nueva York para impartir sus clases. Hasta su retiro, en 1953, Polanyi impartió una asignatura sobre Historia Económica General centrada en el origen de las distintas instituciones económicas.
Tras su jubilación Polanyi recibió una ayuda de la
Fundación Ford para estudiar los sistemas económicos de las civilizaciones antiguas. Polanyi organizó junto con Conrad Arensberg y Harry Pearson un grupo de investigación cuyos estudios se plasmaron en el volumen colectivo Comercio y mercado en los imperios antiguos (1957), uno de los textos fundacionales del sustancialismo antropológico. En 1977 apareció una obra póstuma de Polanyi titulada El sustento del hombre. Se trata de un conjunto de textos editados por Harry Pearson a partir de apuntes de clases y textos inéditos de Polanyi que profundizan en las tesis de Comercio y mercado.
En 1963 Karl Polanyi e Ilona Duczynska editaron The Plough and the Pen. Writings from Hungary 1930-1956, una presentación de la literatura húngara al público angloparlante. En octubre de ese mismo año, Karl Polanyi visitó Hungría por primera vez desde 1919. Su última actividad pública fue la fundación de una revista titulada Co-Existence. Murió en 1964.
Obras
La gran transformación
El libro publicado en 1944
La gran transformación: Crítica del liberalismo económico (The Great Transformation: The Political and Economic Origins of Our Time) intenta explicar la gran crisis económica y social con la que, desde principios del siglo XX, concluyó en Occidente un periodo relativamente largo de paz y confianza en el librecambio. Concretamente, Polanyi busca las causas profundas de una amplia serie de conflictos y turbulencias que incluye dos guerras mundiales, la caída del patrón oro o el surgimiento de nuevos proyectos políticos totalitarios. En último término, La gran transformación caracteriza el liberalismo económico como un proyecto utópico cuya puesta en práctica habría destruido los cimientos materiales y políticos de la sociedad moderna. Metodológicamente, La gran transformación une datos económicos, sociológicos y antropológicos para analizar acontecimientos históricos de gran magnitud.
Comercio y mercado en los imperios antiguos y El sustento del hombre
Un aspecto importante del pensamiento de Polanyi es la idea de que el
capitalismo no ha liberado una tendencia natural al intercambio, sino que ha dado lugar a una sociedad históricamente exótica. En la sociedad moderna la economía se habría “independizado” del resto de instituciones sociales para después dominarlas progresivamente. En cambio, en la práctica totalidad de las sociedades tradicionales la economía estaría “empotrada” o “incrustada” en otras relaciones sociales, como las relaciones de parentesco o los fenómenos religiosos. Para Polanyi, los aspectos institucionales son cruciales en toda economía, en la medida en que aseguran la recurrencia de los movimientos económicos y dan unidad al sistema productivo.
Mercados y sistema mercantil
Polanyi distingue entre los mercados, un fenómeno casi universal pero de importancia social marginal, y el moderno “sistema mercantil”, una novedad histórica que implica la integración de todos los mercados en una única economía nacional o internacional. Idealmente, en un sistema mercantil los mecanismos económicos funcionan sin la intervención consciente de la autoridad humana, no es preciso invocar más motivaciones económicas que el miedo al hambre y el deseo de ganancia y no se precisa otro requisito legal que la protección de la propiedad y el cumplimiento contractual. Sin embargo, para Polanyi se trata de un modelo impracticable que, en realidad, también requiere de una permanente asistencia institucional externa para su desarrollo y reproducción. La expansión generalizada del mercado sólo fue posible mediante el fortalecimiento de las instituciones políticas centrales. El éxito del mercado requirió una intensa regulación política, ya que los estados son mucho más efectivos que los empresarios a la hora de impulsar el comercio. Aún más, según Polanyi, las instituciones centralizadas tuvieron que encargarse de preservar la vida en la sociedad mercantil, recurrentemente abocada a la crisis material, psicológica y política.
La economía incrustada
Polanyi también analiza cómo se produce la circulación económica en las sociedades precapitalistas en las que la economía está incrustada en otras relaciones sociales. En estos sistemas, “las motivaciones individuales, definidas y articuladas, surgen como una norma de situaciones determinadas por hechos de orden extraeconómico (familiar, político o religioso). El lugar de la pequeña economía familiar es poco más que un punto de intersección entre líneas de actividades llevadas a cabo por grupos de parentesco más amplios en diversas localidades” (Polanyi, 1977: 117).
Polanyi divide las pautas principales tradicionales de intercambio económico en tres modalidades: la “
reciprocidad”, que supone movimientos entre puntos correlativos de agrupaciones simétricas; la “redistribución”, que consiste en movimientos de apropiación en dirección a un centro primero y, posteriormente, desde este centro hacia fuera otra vez; y el “intercambio”, que implica movimientos recíprocos como los que se realizan en un sistema de mercado.
En realidad, esta división procede de los escritos antropológicos clásicos de autores como
Bronislaw Malinowski, que Polanyi cita abundantemente. El objetivo de Polanyi y su grupo era refutar las tesis del formalismo antropológico, que en aquel momento dominaban la sociología económica norteamericana y que postulaban la universalidad de las conductas instrumentales típicamente mercantiles.


Oscar Lewis
Oscar Lewis (Oscar Lefkowitz),
Nueva York, EE. UU., 25 de diciembre de 1914 - 16 de diciembre de 1970) fue un historiador norteamericano; y doctor en Antropología de la Universidad de Columbia. Introdujo el estudio de la pobreza desde un punto de vista social, e introdujo el concepto de "la cultura de la pobreza".
Era hijo de un rabino polaco que había inmigrado y se había instalado en el Norte del Estado de Nueva York, en donde tenía un hotel.
Fue profesor de la Facultad de Brooklyn College y en la Washington University. Luego siguió en el Departamento de Agricultura de EE.UU. como
antropólogo, abriéndole la puerta del Depto. de Antropología de la University of Illinois.
En 1942, trabajó en la Universidad de Yale. También en el Departamento de Justicia de EE.UU., como analista de propaganda.
En 1943 fue representando a EE.UU. al Instituto Interamericano de indígenas en México para estudios en desarrollo rural. Investigó comunidades campesinas de Tepoztlán, que habían sido estudiadas antes por Robert Redfield. También realizó estudios de campo en el norte de la India. Los últimos veinte años los concentró en estudios urbanos.
Publicó exitosos textos como: “Antropología de la pobreza” y “Los hijos de Sánchez”, de comienzos de los
1960s. El gobierno mexicano lo declaró "calumnioso y obsceno", probándose luego que la imputación era excesiva.


Guillermo Bonfil Batalla
Guillermo Bonfil Batalla (
Ciudad de México 1935-1991), etnólogo y antropólogo mexicano egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Fue director del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Director General de Culturas Populares. Fundó el Museo Nacional de Culturas Populares. A su muerte, se desempeñaba como coordinador nacional del Seminario de Estudios de la Cultura del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta). Para él la investigación etnológica estaba indisolublemente ligada a la transformación de la realidad social.

Cuestionó aquella
antropología cuyo único campo de estudio es la comunidad indígena o la etnia o en el mejor de los casos una región, sin articular el análisis estructural de la sociedad global, dado que la explotación directa de los indígenas fue esencial para la economía colonial y las metrópolis y luego pasó a ser ejercida mediante vicarios del sistema capitalista internacional. En la mayoría de los casos no se produjo aislamiento ni autonomía, sino sujeción vicarial, que conduce a la expansión de la sociedad dominate que acosa a las comunidades indígenas, devora su territorio y lleva a la quiebra y desaparición de más pueblos indígenas.
Consideró que la categoría de indígena es supraétnica y no denota ningún contenido específico de los grupos determinados que abarca, sino una particular relación, entre ellos y otros sectores del sistema social global, del que los indios forman parte. La categoría de indígena "denota la condición de colonizado y hace referencia necesaria a la relación colonial".
En vez de un indigenismo que pretende "salvar al indio de sí mismo", Bonfil (1982) propuso el proceso de etnodesarrollo como alternativa a la integración y al desarrollismo. Las organizaciones indígenas han ido asumiendo decididamente reivindicaciones de
autonomía y autodeterminación y la diversidad cultural ha empezado a ser reconocida como riqueza por los Estados y sociedades, de manera que el indigenismo etnocentrista ha cedido campo al pluricentrismo y el reconocimiento de la diversidad, aunque es una lucha viva del siglo XXI.
Teoría del control cultural
El control cultural es una forma de
control social en que se afecta la capacidad de decisión sobre los elementos culturales. El control cultural, por eso, no es absoluto ni abstracto, sino histórico. Aunque existen diversos grados y niveles posibles en la capacidad de decisión, el control cultural no sólo implica la capacidad social de usar un determinado elemento cultural, sino –lo que es más importante aún- la capacidad de producirlo y reproducirlo.
Una sociedad puede tener, según el momento histórico de su desarrollo, una cultura de resistencia, una cultura de innovación, o una cultura de apropiación; siendo estos tres momentos dependientes del grado de control de los elementos culturales que tenga una sociedad, ya sean propios o ajenos. Las decisiones propias dan como resultado, con elementos propios, culturas autónomas y con elementos ajenos, culturas
apropiadas; las decisiones impuestas resultan en culturas enajenadas con elementos propios, o en culturas impuestas con elementos ajenos. Desde la autonomía es posible construir, la cultura de la pluralidad, un espacio donde se admitan y se valoren las diferencias. En situaciones de dominación colonial, es decir, cuando la relación entre grupos con culturas diferentes es una relación asimétrica, de dominación / subordinación, será posible distinguir, en la cultura del grupo subalterno, la presencia de elementos culturales que corresponden a cada uno de los cuatro ámbitos o categorías de cultura.
México profundo
En su obra cumbre El México Profundo, una civilización negada señaló la permanencia de una civilización que el colonialismo quiso dar por erradicada y sostuvo que existen simbólicamente dos Méxicos: Uno Profundo, que hunde sus raíces en una milenaria civilización, que le ha dado un rostro propio y un corazón verdadero al pueblo, de una manera definitiva e imborrable. Y que existe otro
México, el Imaginario. Lo llama así, no porque no exista, sino porque su proyecto es imaginario, en tanto toma sus inspiraciones en lejanas tierras, con disímbolas culturas, todas ajenas a la propia. La historia reciente de México, la de los últimos 500 años, es la historia del enfrentamiento permanente entre quienes pretenden encauzar el país en el proyecto de la civilización occidental y quienes resisten arraigados en formas de vida de estirpe mesoamericana.
La presencia de las culturas indígenas es, en algunos aspectos, tan cotidiana y omnipresente, que rara vez se repara en su significado profundo y en el largo proceso histórico que hizo posible su presencia en sectores sociales que asumen hoy una identidad no india. En el fondo de su ser los mexicanos (y los latinoamericanos) son indígenas; la sociedad mestiza tiene que reconocerse a sí misma como indígena, en lo filosófico, en lo ontológico y fundamentalmente en lo espiritual. La actual crisis del sistema es señalada. Según Bonfil, el papel de los pueblos indígenas en el escenario mexicano (y latinoamericano) es definitivo, y serán parte importante en la conformación de una nueva sociedad.


Michel Foucault
Michel Foucault (
Poitiers, 15 de octubre de 1926París, 25 de junio de 1984) fue un historiador de las ideas y filósofo francés. Fue profesor en varias universidades francesas y estadounidenses y catedrático de Historia de los sistemas de pensamiento en el Collège de France (1970-1984). Su trabajo ha influido en importantes personalidades de las ciencias sociales y las humanidades.
Foucault es conocido principalmente por sus
estudios críticos de las instituciones sociales, en especial la psiquiatría, medicina, las ciencias humanas, el sistema de prisiones, así como por su trabajo sobre la historia de la sexualidad humana. Su trabajo sobre el poder y las relaciones entre poder, conocimiento y discurso ha sido ampliamente debatido. En los años 1960, Foucault estuvo asociado al estructuralismo, un movimiento del que se distanció más adelante. Foucault también rechazó las etiquetas de postestructuralista y postmodernista, que le eran aplicadas habitualmente, prefiriendo clasificar su propio pensamiento como una crítica histórica de la modernidad con raíces en Kant.[1]
Vida
Paul-Michel Foucault era hijo de Paul Foucault, un
cirujano que esperaba que su hijo siguiera sus pasos. Foucault eliminó 'Paul' de su nombre. Ingresó en el colegio jesuita Saint-Stanislaus, en donde destacó. Durante este periodo, Poitiers era parte de la Francia de Vichy y sería ocupada por Alemania. Después de la Segunda Guerra Mundial, Foucault ingresó en la Escuela Normal Superior de París, principal entrada a una carrera académica en Francia. Allí sufrió agudas depresiones e incluso intentó suicidarse. Fue llevado a un psiquiatra y, además de su licenciatura en filosofía, también obtuvo una en psicología, de reciente creación en Francia. Se involucró en el brazo clínico de la disciplina y se centró al inicio en Ludwig Binswanger.
Foucault pasó su agrégation en 1950. Como muchos normaliens de entonces, Foucault fue miembro del
Partido Comunista Francés entre 1950 y 1953. Su mentor, Louis Althusser, le indujo a ingresar en él, si bien nunca participó activamente y se dio de baja al desilusionarse tanto con la política como con la filosofía de Stalin.[2] Tras un breve período en la École Normale, enseñó psicología de 1953 a 1954 en la Université Lille Nord de France, en . En 1954 publicó su primer libro, Maladie mentale et personnalité. Pronto eligió salir de Francia: en 1954 fue delegado cultural en la Universidad de Uppsala, en Suecia. En 1958 ocupó puestos en Varsovia y la Universidad de Hamburgo.
Regresó a Francia en
1960 para terminar su doctorado y asumir un puesto en la Universidad de Clermont-Ferrand. Ahí conoció a Daniel Defert, con quien vivió el resto de su vida. En 1961 obtuvo su doctorado mediante dos tesis. La principal era Folie et déraison: Histoire de la folie à l'âge classique y la secundaria consistía en la traducción y comentarios de Antropología desde un punto de vista pragmático de Kant. Folie et déraison fue muy bien recibida. En 1963 publicó Naissance de la Clinique, escribió un ensayo sobre Raymond Roussel y volvió a publicar su libro de 1954 (titulándolo Maladie mentale et psychologie). Cuando Defert fue enviado a Túnez para su servicio militar, Foucault consiguió un puesto en la Universidad de Túnez en 1965. En 1966 publicó Les Mots et les choses. Este libro marcó su interés por el estructuralismo y por ello fue vinculado provisionalmente a Jacques Lacan, Claude Lévi-Strauss y Roland Barthes.
Todavía estaba en Túnez cuando estallaron las revueltas del
Mayo francés del 68. En el otoño del mismo 1968 regresó a Francia y publicó L'archéologie du savoir —en respuesta a sus críticos— en 1969. Tras los eventos de mayo, el gobierno creó una nueva universidad experimental en Vincennes. Foucault encabezó su departamento de filosofía en diciembre de 1968 y reclutó a jóvenes univesitarios izquierdistas. El radicalismo de uno de ellos, Judith Miller, provocó que el ministerio retirara la acreditación al departamento. En 1970 fue elegido en el prestigioso Collège de France, para ocupar la cátedra Historia de los sistemas de pensamiento. Se involucró también en la política, sobre todo a raíz de que su pareja, Defert, se había unido al grupo ultra-maoísta Gauche prolétarienne, con el que Foucault tuvo una relación distante. Pero ayudó a fundar el Groupe d'Information sur les Prisons (GIP) para ayudar a los prisioneros a hacer públicas sus reclamaciones. Ello le condujo a elaborar su obra Surveiller et Punir, que narra las micro-estructuras de poder formadas en las sociedades industrializadas a partir del siglo XVIII, especialmente en las prisiones y las escuelas.
En
1977, cuando una Comisión del Parlamento francés discutía una reforma del Código Penal Francés, firmó junto a Jacques Derrida y Louis Althusser, entre otros, pidiendo la anulación de algunos de los artículos de la ley para despenalizar todas las relaciones consentidas entre los adultos y los mayores de quince años (la edad de consentimiento sexual en Francia). Creía que el sistema penal sustituía el castigo de los actos criminales por la creación de la figura de un individuo peligroso para la sociedad (sin tener en cuenta el verdadero crimen), y predijo que vendría una sociedad de peligros, en la cual la sexualidad sería una especie de peligro errante, un "fantasma".
A finales de los
años 1970, el activismo político en Francia decayó. Muchos de los maoístas cambiaron de ideología; los llamados Nuevos Filósofos, muy conservadores, citaban a Foucault como su mentor, pese a no parecerse nada a él. En esta época, inició su obra monumental sobre La historia de la sexualidad, que nunca terminó. Su primer volumen, La voluntad de saber, fue publicado en 1976 y los tomos prometidos sobre la época moderna no aparecieron. El segundo y el tercer volumen aparecieron ocho años después y sorprendieron a sus lectores por su estilo relativamente tradicional, su tema de estudio (textos clásicos griegos y latinos) y, particularmente, su concentración en el sujeto, un concepto que había tendido a denigrar previamente. Foucault murió en París, enfermo de SIDA el 25 de junio de 1984.
Algunas ideas
La perspectiva Foucaultiana no se pregunta ¿Qué es el sujeto? Sino ¿Cómo se constituye? Foucault pretende dar cuenta de los procesos heterogéneos que nos configuran a partir de distintas prácticas históricas de saber y poder y en diferentes ámbitos. Desde Historia de la locura en la época clásica hasta sus libros de la inconclusa La Historia de la Sexualidad se ubican dentro de una
filosofía del conocimiento que sitúa en los talleres de la historia. Sus teorías sobre el saber, el poder y el sujeto rompieron con las concepciones modernas de estos términos, por lo que es considerado un postmodernista. A Foucault no le interesaba la etiqueta, argumentando que prefería discutir la definición de 'modernidad'. Sin embargo, se le considera como tal debido a que, aunque compartía con el estructuralismo algunas líneas de pensamiento, careció siempre de la pretensión de cientificidad característica de esta corriente, recalcando el abismo que se abre entre las palabras y las cosas. Además de estos libros, se han publicado transcripciones de algunos de sus cursos dictados en el Collège de France y numerosas entrevistas.
Foucault estudia hondamente el
poder, rompiendo con las concepciones clásicas de este término. Para él, el poder no puede ser localizado en una institución o en el Estado, pues está determinado por el juego de saberes que respaldan la dominación de unos individuos sobre otros al interior de estas estructuras. El poder no es considerado como algo que el individuo cede al soberano (concepción contractual jurídico-política), sino que es una relación de fuerzas, una situación estratégica en una sociedad determinada. Por lo tanto, el poder, al ser relación, está en todas partes; el sujeto está atravesado por relaciones de poder y no puede ser considerado independientemente de ellas. El poder, según dice, no sólo reprime, sino que también, produce efectos de verdad y produce conocimiento. Este concepto hace referencia a los mecanismos particulares que parecen susceptibles de inducir comportamientos y discursos. Así aparecerá la noción de arqueología. Tomando como base la idea nitzscheana de genealogía, y partiendo de las remotas nociones de lucha de clases e ideología de las escuelas marxistas, la arqueología foucaultiana trata de mostrar cómo las instituciones, tales como las escuelas, psiquiátricos, prisiones, etc., así como los discursos y paradigmas del saber, como la medicina o la pedagogía, han desempeñado funciones diferentes en cada época, que han encontrado su sentido en el ejercicio del poder, ese poder que Foucault entiende como violencia y sometimiento.
Destaca el surgimiento de un
biopoder que absorbe el antiguo derecho de vida y muerte que el soberano detentaba y que pretende convertir la vida en objeto administrable por parte del poder. En este sentido, la vida regulada debe ser protegida, diversificada y expandida. Su reverso, y en cierto sentido su efecto, es que para tales efectos es necesario justamente contar con la muerte, ya sea en la forma de la pena capital, la represión política, la eugenesia, el genocidio, etc., como una posibilidad que se ejerce sobre la vida por parte del poder que se fundamenta en su cuidado. Distingue dos técnicas de biopoder que surgen en los siglos XVII y XVIII. Esta anatomopolítica se caracteriza por ser una tecnología individualizante del poder, basada en el escrutar en los individuos, sus comportamientos y su cuerpo con el fin de anatomizarlos, es decir, producir cuerpos dóciles y fragmentados. Está basada en la disciplina como instrumento de control del cuerpo social penetrando en él hasta llegar hasta sus átomos: los individuos particulares. Aplicadas al individuo concreto, las categorías de vigilancia, control, intensificación del rendimiento, multiplicación de capacidades, emplazamiento, utilidad, etc., constituyen una disciplina nueva.
Tiene como objeto a
poblaciones humanas, grupos de seres vivos regidos por procesos y leyes biológicas. Esta entidad biológica posee tasas conmensurables de natalidad, mortalidad, morbilidad, movilidad en los territorios, etc,, que pueden usarse para controlarla en la dirección que se desee. De este modo, según la perspectiva foucaultiana, el poder se torna materialista y menos jurídico, ya que ahora debe tratar respectivamente, a través de las técnicas señaladas, con el cuerpo y la vida, el individuo y la especie.
Desarrolló una teoría del
discurso, que utilizó para problematizar instituciones como hospitales, manicomios, prisiones o escuelas. Su análisis no se centra únicamente en el aparato coercitivo y en su funcionamiento, sino en los discursos, es decir, el lenguaje de las disciplinas que definen qué es un ser humano. Se trata de los lenguajes de la burocracia, de la administración, de la medicina o del psicoanálisis; en definitiva, los lenguajes del poder —los cuales no son descriptivos sino normativos, puesto que definen y disponen— tienen el poder de excluir al individuo del cielo de la sociedad y de determinar las condiciones de su admisión en ella: capacidad jurídica, conciencia moral, formación o disciplina. Su postura respecto a los enunciados es radical. No sólo elimina cuestiones sobre verdad, sino también cuestiones de significado. En lugar de buscar el origen del significado en algún sujeto trascendental o en relación con las prácticas aceptadas, Foucault niega que el significado tenga importancia alguna en su trabajo. Su estrategia es describir en detalle cómo surgen las afirmaciones de verdad, qué fue lo que de hecho se dijo y escribió, y cómo esto encaja en la formación de los discursos. Quiere evitar toda interpretación y alejarse de los objetivos de la hermenéutica. Esta postura permite que Foucault se aleje del punto de vista antropológico y se enfoque en el papel de las prácticas discursivas.
Renunciar al significado pareciera acercar a Foucault al
estructuralismo. Sin embargo, él se rehúsa a examinar a las oraciones fuera de su papel en la formación discursiva y también se rehúsa a examinar posibles oraciones que podrían surgir de tal formación. De aquí surge su identidad como historiador, pues sólo le interesa describir oraciones que, de hecho, ocurrieron en la Historia. Todo el sistema y sus reglas discursivas determinan la identidad de la oración; por lo tanto, no tiene sentido distinguir las oraciones posibles de las ocurridas. Sólo las oraciones que de hecho ocurren son las que pueden ocurrir en un sistema discursivo. Así que uno debe meramente describir sistemas específicos que determinan qué tipos de oraciones pueden surgir.
Obras
Historia de la locura en la época clásica fue determinante en su trayectoria, por la elección de su objeto (la sinrazón), por el lenguaje empleado (Bataille y Blanchot como fondo), por las referencias literarias (de Diderot a Artaud), por su engranaje con el giro cartesiano (Descartes fue siempre la frontera nueva del pensamiento, según señaló hasta su muerte), por tratar el problema de la normalización desde el siglo XVII y XVIII, que es el prólogo a lo que sucederá en la época contemporánea según irá exponiendo el resto de su obra hasta 1976. Como sucede con los autores clásicos, la bibliografía y los casos sobre los que trabajó están siendo revisados hoy, sobre todo a la luz de la publicación de sus Seminarios.
El nacimiento de la clínica, de 1963, fue su segundo trabajo importante. Foucault rastrea el desarrollo de la medicina, específicamente la institución de la clínica. El tema central es el de la observación o mirada atenta, hasta la consigna de abrir cadáveres, promovida en los años de las turbulencias revolucionarias.
Las palabras y las cosas, de 1966, empieza con una discusión de Las Meninas de Diego Velázquez, y su complejo juego de miradas, ocultamientos y apariciones. De ahí desarrolla su argumento central: que todos los periodos de la historia poseen ciertas condiciones fundamentales de verdad que constituyen lo que es aceptable o no, como, por ejemplo, el discurso científico. Y argumenta que estas condiciones de discurso cambian a través del tiempo, mediante cambios relativamente repentinos, de una episteme a otra, según el término que introduce. Es una profunda reflexión sobre el ser hablado y la posibilidad humana de conocimiento. Es una obra capital, dentro de su labor intelectual, y puso al autor en el primer plano de la historia del pensamiento.
La arqueología del saber, de 1969, representa su principal aventura en metodología. Lo escribió para lidiar con la percepción que se tenía de Las palabras y las cosas. Hace referencia a la filosofía analítica angloamericana, en particular a la teoría del acto discursivo. Dirige su análisis hacía la oración, la unidad básica del discurso que considera ignorada hasta ese momento. Las oraciones dependen de las condiciones en las que emergen y existen dentro del campo del discurso. No son proposiciones, ni declaraciones ni actos discursivos. En su análisis, considera los actos discursivos serios en cuanto a su análisis literal, en lugar de buscar algún significado más profundo. Es importante notar que de ninguna manera está tratando de desplazar o invalidar otras formas de analizar el discurso.
Vigilar y castigar, de 1975, empieza con una descripción muy gráfica de la ejecución pública del regicida Damiens en 1757. Contra ésta, Foucault expone una prisión gris, 80 años después y busca entender cómo pudo ocurrir tal cambio en la forma de castigar a los convictos en un período tan corto. Estas dos formas de castigo tan contrastantes son dos ejemplos de lo que llama "tecnologías de castigo". La primera, la tecnología de castigo 'monárquica', consiste en la represión de la población mediante ejecuciones públicas y tortura. La segunda, el "castigo disciplinario", según dice, es la forma de castigo practicada hoy día; este castigo le da a los "profesionales" (psicólogos, facilitadores, guardias, etc.) poder sobre el prisionero: la duración de la estancia depende de la opinión de los profesionales.
Foucault compara la sociedad moderna con el diseño de prisiones llamadas panópticos de
Bentham (nunca construidas pero tomadas en cuenta): allí, un solo guardia puede vigilar a muchos prisioneros mientras el guardia no puede ser visto. El oscuro calabozo de la pre-modernidad ha sido reemplazado por la moderna prisión brillante, pero Foucault advierte que "la visibilidad es una trampa". A través de esta óptica de vigilancia, dice, la sociedad moderna ejercita sus sistemas de control de poder y conocimiento (términos que considera tan íntimamente ligados que con frecuencia habla del concepto "poder-conocimiento"). Foucault sugiere que en todos los planos de la sociedad moderna existe un tipo de 'prisión continua', desde las cárceles de máxima seguridad, trabajadores sociales, la policía, los maestros, hasta nuestro trabajo diario y vida cotidiana. Todo está conectado mediante la vigilancia (deliberada o no) de unos seres humanos por otros, en busca de una 'normalización' generalizada.
Hasta su muerte se publicaron tres volúmenes de la
Historia de la sexualidad. El primero, La voluntad de saber, de 1976, se sitúa en los dos siglos XVIII y XIX; trata del funcionamiento de la sexualidad en relación con la emergencia del bio-poder, el "control total sobre los cuerpos vivos", es decir, todas las políticas económicas, geográficas y demográficas que establece el poder para el control social. El poder se encuentra difuso, fragmentado, deslocalizado, es ubicuo, e impregna todas las relaciones sociales. Ataca las "hipótesis represivas", la creencia común de que hemos "reprimido" nuestros impulsos sexuales desde el siglo XIX. Y propone una visión de la sexualidad como "promovido" a través de la construcción discursiva del sexo. Sin embargo, ésta supuesta libertad sexual se enfrenta continuamente al "control sobre los cuerpos vivos", y el derecho de espada, la muerte, típica de sociedades disciplinarias, ha cedido el paso a la "interiorización de la norma", mecanismos más acordes con las sociedades de control en las que vivimos. Por tanto, el autor concibe el discurso sexual y la libertad sexual "lograda" en las últimas décadas (o sencillamente deseada por aquellos que defienden la libertad) como un dispositivo falso, que pretende distraer de lo que debe ser verdaderamente objeto de lucha en nuestra sociedad: el control sobre nuestros propios cuerpos, sobre nuestros deseos y pasiones.
El uso de los placeres y La inquietud de sí (1984), en cambio, tratan sobre el uso del cuerpo y su moral ascética en la Antigüedad griega y romana. Un cuarto volumen, que abordaba ya la era cristiana, estaba concluido desde antes, pero como no se adecuaba al lenguaje de los anteriores, no permitió publicarlo.

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